No es hambre. No es antojo. No es falta de disciplina.
Es otra cosa — y la mayoría de mamás no la nombra hasta que es tarde.
Comes "bien" pero el cuerpo sigue cansado.
Antojos a la noche que no son hambre.
Cocinar para todos te agota antes de empezar.
Y aún así, sentirte culpable de cuidarte.
Tu diagnóstico va a estar hecho para ti, no para una mamá genérica.