No es falta de amor. No es crisis. No es que él cambió.
Es distancia silenciosa — la que se acumula sin que nadie lo note.
Las conversaciones son sobre los niños y la casa.
Cuando hay tiempo solos, no sabes qué decir.
Hay temas que evitas tocar — no quieres pelear.
Extrañas a alguien que está durmiendo a tu lado.
Tu diagnóstico va a estar hecho para ti, no para una mamá genérica.